miércoles 17 de septiembre de 2008

Evaluación

Y pensar que odio las mentiras y que fui una vil mentirosa.
Es que esto de la tecnología te obliga a hacerlo, sobretodo a alguien como yo, que le cuesta aceptar lo que siente y se da mil vueltas para confesar o no.
No sé qué es peor, el mentirse a sí mismo y mentirle a los demás o causar un daño.
Esa cosa de inseguridad que me invadía.
Me siento tan bien de que este rincón lleve más de un año, ya que puedo darme cuenta de cuánto he crecido y de lo que falta...
Ya no miento. Es un enorme paso.
Dejar de omitir es el segundo.

Hecho puntual

La persona que cambió mi vida...
Primero, ¿qué es un cambio y cómo se hace notorio?
Lo increíble es que detesto buscar palabras en el diccionario, y prefiero dar explicaciones (como ahora) del uso de las palabras a tener que buscarlas. Entonces ¿que qué es Cambio para mí? Una variación, un oscilamiento, una costilla rota, un cuento con dos finales. En fin, opciones divergentes, caminos divergentes.
Y pensar que todo lo que escribo pueda ser el sueño de otro ser, pero ésa es otra historia.
Se llama Victor, es un niño aún. También considero importante explicar qué es un niño en mi apreciación. Es simple, aquel que continua creyendo aun cuando pasen los años. Me recuerda una vez leí Condorito, "para niños de 1 a 99 años" (por lo mismo me sorprendí cuando vi las noticias y escuché de una persona que tenía 107 años, la típica creencia de la infancia en que algo es o no).
Este niño logra sacarme sonrisas hasta en esos momentos en que crees que tocar el dióxido de carbono congelado es lo peor que te puede suceder, él aparece con su chispa y te hace entender que es justo equivocarse con el fin de aprender (es aquí cuando pienso en todas esas personas que tuvieron que morir en la prehistoria, con el fin de saber qué y qué no debemos comer).
Sí, sí, lo sé, me desvió del tema, central, ¿cuál es la idea de que exista un tema central? ¿Mantener el orden? Lo cierto es que no me es relevante. Sonrío al recordar todos esos momentos en que tomaba una novela en mis manos, creyendo que se trataba de una dramática historia de amor, cuando en verdad resultó ser la explicación a la muerte de la suegra odiada. No podemos escurrirnos de los engaños, que resultan ser creados por nosotros mismos. No existe una regla para los títulos (espero).
Como contaba, este niño, llega con su luz y me recibe en su refugio, brindándome cada alegría y avance... Sí, es eso, siento que avanzo con él, que puedo descubrir tanto.
Admito que detesto los proyectos, no suelo cumplirlos, pero este me fascina, me completa, me hace sentir amada y segura.
Estoy feliz.
Por eso cambió mi vida. Porque ahora la comparto con él.